ConfiterÃa Torres

Cargada de historia y recuerdos la ConfiterÃa Torres aún conserva esa magia de antaño, que desencadenaba las enriquecidas tertulias desde su inauguración, en el año 1879. Llamada asà en honor a su primer pastelero don José Domingo Torres, la confiterÃa se levanta hoy como un centro gastronómico y cultural para Santiago de Chile, que rescata una parte única de nuestra historia.
Tras su inauguración en 1879, ubicada en las esquinas de Agustinas y Ahumada -lugar hasta donde permaneció hasta 1904- la confiterÃa se transformó rápidamente en el lugar favorito de la clase alta. Ya en el año 1905, fue trasladada a Alameda 1570, lugar donde aún permanece.
Desde sus inicios fue un lugar destacado por sus gastronomÃa y sus ilustres comensales: Salvador Allende, Eduardo Frei, Gabriel Gonzáles Videla, Carlos Saúl Menem, Sting, Placido Domingo, son algunos de los grandes personajes que han pasado por sus mesas.
En este tradicional Restaurante, se crearon dos emblemas de nuestra gastronomÃa nacional: el famoso sándwich Barros Luco, llamado asà por Ramón Barros Luco (quien fue nuestro Presidente entre los años 1910-1915), y el también tÃpico y original “cola de mono”. Hoy, la oferta gastronómica de la confiterÃa se sustenta en un trabajo de investigación de la cocina tradicional chilena, coordinado por el crÃtico gastronómico Ruperto de Nola y elaborada por Paulina Mingo, a la cual se suma una robusta carta de vinos elaborada por el periodista especializado Patricio Rojas.
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“Si pasamos por la Alameda, entre las calles Dieciocho y San Ignacio, por el lado de los antiguos palacios, veremos un letrero que dice: ConfiterÃa y PastelerÃa Torres. Esta pastelerÃa es un pedazo del viejo Santiago. Antes se encontraba en Ahumada con Huérfanos, esto es mucho antes. Cuando voy a dicha pastelerÃa, que conserva los muebles del tiempo viejo, mi imaginación vuela por muchos años para atrás, a 1902 y 1910 por lo menos.” JoaquÃn Edwards Bello.




